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Visita del Obispo Primado a la Diócesis de Ecuador Litoral

Rvdo. Edgar Giraldo Orozco

La visita del obispo primado Michael Curry a la Diócesis Episcopal de Ecuador Litoral tenía el propósito de mostrar que las personas seriamente afectadas por el terremoto del 16 de abril de 2016 y sus secuelas no están solas.

Curry le afirmó a los miembros de la congregación reunida el 30 de junio de 2016 para la eucaristía en la catedral de Cristo Rey en Guayaquil, la sede diocesana, que él era portador de las oraciones del resto de la Iglesia Episcopal y su promesa de andar con ellos durante el período [de recuperación] que sigue al terremoto.

El obispo diocesano Alfredo Morante España dijo que Curry trajo con él un mensaje de esperanza en su visita del 27 de junio al 1 de julio a esta zona donde un terremoto de 7,8 de magnitud causó la muerte a 650 personas y lesionó a 16,600, desplazó a otras 30.000 y ocasionó miles de millones de dólares en daños.El Obispo Primado también alentó a la congregación a abrirse al exterior. “Salgan a este mundo y ayúdennos a hacer un mundo mejor”, dijo al final de su sermón. “Salgan a este mundo y muéstrenle que el amor es el único camino. Salgan a este mundo y unan sus manos con todas las personas hasta que todos podamos decir: ‘no estamos solos, contamos con Dios y con Dios no podemos fracasar’”.

“La presencia del Obispo Primado reafirma el trabajo pastoral que estamos haciendo aquí” dijo Morante en una entrevista.  “Y claramente este acompañamiento va más allá de los recursos materiales y es también el acompañamiento espiritual que les ofrecemos a nuestras comunidades. Como una Iglesia que ha permanecido unida: clérigo, laicos y comunidades. La presencia del Obispo Primado nos inspira a proseguir, y oramos que otras iglesias internacionales sigan apoyándonos”.

Curry visitó la provincia de Manabí los días 28 y 29 de julio para pasar tiempo con las personas afectadas por el terremoto en los pueblos de Manta, Portoviejo y La Pila. En la noche del 28 de junio se reunió con otros en la iglesia episcopal de San José Obrero, en Manta, para celebrar la eucaristía en memoria de los que murieron en el temblor.
En un mensaje videográfico al resto de la Iglesia Episcopal, grabado frente a la catedral, Curry dijo que las historias que escuchó a través de la diócesis “han sido sencillamente notables”.Él pasó la noche del 29 de junio y todo el día 30 en Guayaquil, donde se reunió con episcopales laicos y ordenados para debatir los retos que enfrenta la Iglesia en el siglo XXI. Y predicó en la eucaristía de la catedral.

“Esperamos y laboramos para que la Iglesia pueda ser una presencia pastoral para aquellos que viven en campamentos, y para que sea de ayuda y asistencia en varias comunidades donde va a ser necesario reconstruir los hogares”, afirmó, resaltando que cuatro iglesias episcopales de la zona afectada por el terremoto resultaron gravemente dañadas y también deben repararse o reconstruirse.

“Hay trabajo que hacer, pero esta es una diócesis, como dice el libro de Nehemías, donde el pueblo tiene ánimo para trabajar, y por tanto es una alegría estar aquí con vuestro obispo, con vuestro clero y todas las personas que alientan este trabajo”, afirmó Curry.

El Obispo Primado habló rodeado por un grupo proveniente de la iglesia de la Santa Trinidad en la península de Santa Elena en la costa de Ecuador. Él señaló que un grupo de mujeres en la iglesia ayuda a otras mujeres a crear una comunidad y vienen a conocer a Jesús, y que un grupo de hombres trabaja en el ministerio de recuperación. Esas actividades, dijo, son sólo una pequeña parte de la misión de la congregación.

“Salen por los barrios, compartiendo la fe, acercándose a otros y son sencillamente una congregación extraordinaria”, dijo “Y si alguna vez tuviera que mostrarles un ejemplo de lo que es el Movimiento de Jesús, lo tienen delante”.

Y volviéndose hacia las personas que lo rodeaban, Curry les dijo: “me enorgullezco de ser vuestro hermano en la fe”.

Morante dijo que visitaron las zonas afectadas por el terremoto y vieron la destrucción que dejó. Curry “también pudo ver y evaluar el trabajo que está haciendo la Iglesia aquí en Ecuador”.

Ese trabajo, dijo el obispo, ahora conlleva mirar hacia delante y concentrarse en tres aspectos.

El primer aspecto es la reconstrucción de viviendas, y Morante dijo que la diócesis está organizando a familias para proporcionarles materiales para reconstruir sus propias casas.

Otra área de desarrollo es un programa de emprendimiento. “Las personas que se encuentran en los albergues no sólo quieren recibir alimentos, sino que también quieren continuar sus vidas, sentirse útiles y trabajar”, afirmó. “Estamos apoyando a estas familias con microcréditos para ayudarles a establecer pequeñas empresas”.
“Estamos trabajando con muy pocos recursos, pero es un comienzo y brindamos lo que tenemos”, dijo.El tercer aspecto es el cuidado espiritual y pastoral, lo que Morante dijo que ha sido vital desde que ocurrió la tragedia.

Morante invitó a personas del mundo entero a apoyar la labor de la diócesis, de manera que pueda seguir ayudando a la gente. “Los fondos que tenemos son pocos, pero si alguien quiere apoyarnos con sus conocimientos como ingeniero, arquitecto o alguna otra profesión, cualquier ayuda es bienvenida”, señaló. “Pedimos también oraciones por estas comunidades para que puedan continuar reconstruyendo sus vidas”.

El Rdo. Jairo Chiran Quiñónez, diácono y el vicario que atiende la iglesia episcopal de Santiago Apóstol en La Pila, una pequeña comunidad a unos 40 minutos en auto desde Manta, le dijo a ENS que la visita de Curry “deja una huella y marca un camino a seguir, y estamos muy agradecidos de que él viniera a consolarnos y de que esté dispuesto a ayudarnos. Él está haciendo lo que Jesús predicó: andar junto a las comunidades”.

En las zonas rurales que fueron las más afectadas, los más pobres son los que más sufren, dijo Chiran. “Los pobres, tristemente, están acostumbrados a perderlo todo, pero hay un Dios que los ama y la Iglesia puede ayudarlos a salir adelante”.

Chiran contó que le había dicho al Obispo Primado que se identificaba con él, ya que Curry es el primer afroamericano que llega al cargo de Obispo Primado y él [Chiran] el primer afroecuatoriano en ser ordenado diácono en la diócesis.

Chiran perdió parte de su propia casa y dijo que es sólo uno de muchos que enfrentan la misma situación, o peor. “Personalmente, me refugié en mi trabajo pastoral y en mi trabajo diario como enfermero”, recalcó. “Empezar otra vez de cero es difícil, y no puedo dejar de recordar todo lo que experimentamos el 16 de abril”.

El diácono contó que un hombre le dijo recientemente que él había trabajado toda una vida por su casa y que ahora “tendría que trabajar el resto de mi vida para pagársela al gobierno otra vez”, porque el gobierno sólo está ofreciendo préstamos para reconstrucción de hasta $10.000, no ayuda directa.Las comunidades están ahora en el proceso de reconstrucción, demoliendo lo poco que queda. Esta fase durará hasta principios del próximo año, explicó. “Hay tantas personas que necesitan reconstruir y muchos simplemente no pueden”.

“El motivarnos a seguir adelante ha sido muy difícil, pero sabemos que las oraciones de nuestros hermanos y hermanas, independientemente de la congregación, ha contribuido a darnos valor”, dijo Chiran. “Estamos molidos y agotados, pero hay esperanzas de que saldrá algún bien de esto. Le damos gracias a la comunidad internacional por su apoyo”. 

Noticia tomada del Servicio de Noticias de la Iglesia Episcopal (http://episcopaldigitalnetwork.com/ens/2016/07/05/el-obispo-primado-lleva-un-mensaje-de-esperanza-a-ecuador-despues-del-terremoto/)