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Libro de Oración Común

loc-120915125356-phpapp02-thumbnailTodos son bienvenidos a participar de nuestro culto, porque es en el culto que vivimos nuestra vida comunitaria como una familia cristiana. La Escritura es el fundamento de nuestro culto. El oficio sigue un orden que se encuentra en nuestro libro de adoración que se llama el Libro de Oración Común, dos tercios del cual son tomados de la Biblia. Cada oficio religioso incluye la lectura de las Sagradas Escrituras, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Muchas de nuestras oraciones e himnos están compuestos con palabras de las Escrituras.

 El Libro de Oración Común incluye una variedad de oraciones antiguas y modernas y oficios religiosos para las ocasiones en que toda la comunidad se reúne, o para uso individual. El Libro de Oración Común le permite a cada uno participar, recordándonos que cada persona es una parte importante de la experiencia del culto, ya sea el oficio una celebración o una ocasión solemne. Es realmente un manual para la vida cristiana diaria.

En el tiempo de la reforma inglesa los viejos libros de culto utilizados en la Iglesia se tradujeron del latín al inglés. Algunos de los oficios fueron Combinados y editados; otros resultaron acortados y simplificados.

El producto fue el LIBRO DE ORACION COMUN publicado en 1549. Todos los libros de oración más recientes son revisiones del libro original, cuya belleza, estilo literario, sencillez y dignidad  son de gran valor.

El Libro de Oración Común es el alma y espíritu anglicano. Es la obra que aglutina y da unidad a toda la confesión anglicana pues, aunque el libro no sea uniforme mundialmente, las diferencias de unos libros a otros son minúsculas, y lo esencial se encuentra en todos ellos.

Imegen de Tomás Cranmer

Imegen de Tomás Cranmer

El Libro de Oración Común se consideró una obra necesaria para abreviar la proliferación que, de libros litúrgicos, se daba en el siglo XVI. Por orden del rey Eduardo VI se debía crear uno que se pudiera usar en todo el reino inglés y que diera unidad a la práctica litúrgica. Se formó la Comisión Windsor, integrada por Tomás Cranmer, seis obispos y seis teólogos, teniendo presente que entre ellos los hubiera de la antigua y de la nueva tendencia teológica. Se sabe que la mayor parte del libro fue creación y redacción de Cranmer, pero todos participaron en la discusión crítica de la nueva obra.Cranmer, deseando seguir en el espíritu católico de la Iglesia, recogió material de las liturgias gálicas y orientales, así como del uso medieval romano. Además lo fundamentó en la Biblia, en la doctrina de los Padres de la Iglesia, pero también incluyó ideas nuevas, algunas provenientes de Alemania, y sobre todo, una de las obras más influyentes fue el breviario propuesto por el cardenal español Francisco Quiñones y la liturgia mozárabe, como veremos en breve. Todas estas fuentes crearon el manantial de agua viva que fue el primer Libro de Oración Común aprobado el 14 de marzo de 1549.

La obra apareció con este título: El Libro de Oración Común y administración de los sacramentos y otros ritos y ceremonias de la Iglesia, para el uso de la Iglesia Anglicana. El título manifestaba a las claras que los autores deseaban mantenerse dentro de las directrices católicas de adoración. Más que una innovación se trataba de una reforma. Estos fueron los logros obtenidos: el nuevo libro eliminaba prácticas y devociones ya caídas en desuso, consolidaba varios libros en uno, los servicios litúrgicos se realizaban en la lengua del pueblo y se le pedía más participación litúrgica, estaba fundamentado en la Sagrada Escritura, y de acuerdo con la práctica primitiva de la Iglesia.

Como los tiempos cambian, y con ellos las circunstancias, nuevas ediciones han surgido, adaptadas a la época y motivadas siempre por el deseo de producir lo más apropiado para la oración. Se pueden recordar las siguientes fechas: 1549, 1552,1559, 1662, 1785, 1789, 1892,1928, correspondientes a los libros publicados, los cuatro primeros en Inglaterra, los últimos en Estados Unidos.

El actualmente en uso, y publicado en l989 (carátula azul) , es el más innovador, el más enriquecido y el mejor de todos. Es también el más ecuménico. El movimiento litúrgico del siglo diecinueve, que afectó profundamente a nuestro libro, nos acercó litúrgicamente, no sólo a la Iglesia Católica Romana, sino también a otras confesiones cristianas. Se escribió con el fin de lograr una adaptación litúrgica y teológica a los tiempos modernos, más flexibilidad en las rúbricas litúrgicas, y un uso más amplio de lecturas bíblicas.

De sumo interés para nuestro caso es el hecho de que el Libro de Oración Común tiene profundas raíces en la liturgia “que a veces se llama mozárabe y a veces toledana, y visigótica, o bien isidoriana, y que sin duda tiene orígenes antiquísimos, aunque no sea precisamente la misma que trajeron los primeros evangelizadores -a España -, sino más bien una derivación de aquélla y fruto de paulatina evolución, que recibió su forma típica de mano de los padres visigodos”. Esta liturgia difiere bastante de la romana, tiene afinidades con la antigua galicana y presenta también reminiscencias orientales. Distínguese por la abundancia de su estilo, en contraposición a la romana, tan concisa. Sus oraciones tienden a lo ampuloso, complaciéndose en cierto realismo minucioso, en las antítesis, en cierto conceptismo barroco; pero es siempre notable por la brillantez, el vigor y afecto cálido de la expresión, así como por la riqueza de fórmulas de profundo sentido teológico.

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